¿Qué hacer mientras esperamos el 2020?

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Por Ruth Remesnitzky Consultora Lazos Comerciales

 

Conversando con varios gerentes, oficiales de empresas de entidades bancarias, SGR y financieras sobre el escenario actual y futuro me encontré estas respuestas:

 

“El 2019 se presentó como un año de mucha liquidez por el volumen de cosecha, que se juntó con la necesidad de los bancos en recortar la exposición de sus activos en dólares y la de los productores de no quedar expuestos a una deuda en esa moneda, vislumbrando una suba en las retenciones, o también un desdoblamiento cambiario para las cotizaciones financieras.

 

Es así como los productores agrícolas han disminuido sus pasivos en pesos considerablemente (producto de la devaluación), mejorando sus ratios de endeudamiento y sus estados de resultados por sus ingresos tanto en el P (por devaluación) como el Q (por su producción).

 

En adelante, se espera una restricción fuerte en el acceso a dólares para financiar campaña (por lo menos a tasas lógicas) y una gradual baja de tasas en pesos sobre todo en el corto plazo”, expresaba un Gerente Agropecuario de Banca Privada.

 

  • “El mercado parecería que está tendiente a calmarse y se nota una baja considerable de tasas con respecto a antes de las elecciones, aunque siguen altas. No obstante esto, aun no hay indicios de reactivación para el sector de las pymes, dado que no hay líneas subsidiadas para el segmento”, expresaba un Oficial Pyme de Banca Privada de CABA con muchos años de trayectoria.

 

  • “El panorama es imprevisible. ¡Está parado mal! Lo que es un boom son las cajas de seguridad: no hay disponibilidad de chicas, medianas o grandes, cuyos costos rondan entre $1.300 y $2.000 por mes más IVA. Esto refleja la desconfianza de la sociedad en el presente y futuro”, expresaba un gerente bancario de una sucursal de Rosario.

 

  • “Tenemos una economía donde es difícil tomar un precio de referencia, donde la inflación, despidos y una baja en el consumo-demanda hace que las líneas de financiación sean nulas o con tasas muy elevadas”, reflexionaba un Gerente Pyme de Banca Privada en CABA. “Otro punto a tener en cuenta es que los departamentos y operaciones de comercio exterior están teniendo muchos problemas. Los pagos de las importaciones no salen por varios motivos, pero el fundamental es que no quieren sacar o liberar dólares”, agrega.

 

“Los síntomas son claros, diría un médico. Ahora bien, ¿qué es lo que va a pasar? Depende de muchos factores. En lo político, un punto a favor es que los gremios apoyan a este nuevo modelo. Lo que hay que ver es que pasa con la economía y seguro tengan que postergar, reperfilar o renegociar pagos de deuda. Pondrán alguna ley que frene el tema de los despidos, fomentar el consumo. Darle a la maquinita con la excusa de cambiar los animales de los billetes e imprimir más y nueva moneda. Pedirán que los bancos fondeen más líneas y a tasas más bajas”, agregaba.

 

  • El oficial de una reconocida SGR de Córdoba opinaba: “Las pymes hoy están tratando de vender y cobrar para hacer frente a sus necesidades de capital de trabajo y para ello cuentan con financiamiento cada vez más limitado y caro por parte del sistema bancario. Por ese motivo, y por ventaja de tasas (en algunos casos hasta 50% más barato que un descubierto bancario) es que mucho de ese financiamiento se volcó a la SGR y principalmente a la operatoria de descuento de cheques avalados a través del mercado de capitales, con ahorros de IVA, IIBB e Impuesto al Débito y Crédito en las operaciones. Desde la SGR tenemos expectativas de que la tasa de interés se reduzca para las pymes en 2020, aún por debajo de las tasas de cheques que estamos avalando en el mercado que hoy resultan ser las más baratas del sistema También esperamos que esa baja en el costo del financiamiento nos permita volver a acompañar proyectos de inversión que con éste nivel de tasas se están dejando a un lado. Desde nuestra mirada el financiamiento adecuado para la adquisición de bienes de uso e inversiones de largo plazo es lo que le permite a la pyme pensar en el crecimiento sostenido en el tiempo”.

 

Lo que siempre me pregunto es quien tiene el poder. ¿Hasta dónde llega nuestro alcance al tomar decisiones en contextos turbulentos? ¿Qué es lo que genera previsibilidad y proyección: el saber cómo está la empresa o el contexto estable? ¿O ambas cosas? ¿Dónde termina la espera de “hasta que aclare el contexto”? ¿Cuándo comienza la toma de decisiones? O, ¿finalmente nos dejamos llevar por el contexto externo cuando ya no queda otro remedio que tomar una decisión, ya sea para pagar sueldos, a un proveedor o comprar insumos?

 

La realidad nos muestra que los paradigmas no son los mismos, y que lo único previsible es el cambio constante, similar a una arena movediza, donde quien toma las decisiones, rápidamente y contando con la información adecuada es quien sabe dónde está parado por más que el piso se mueva. Improvisar tiene un costo altísimo que absorbe la rentabilidad de su negocio. Para eso, es fundamental hacer gestión financiera, comercial, impositiva y productiva, y alinear las estrategias para ser eficiente, previsible y sacar la mayor rentabilidad.

 

Eso, sumado a una diversidad de canales financieros, permitirá que aproveche las oportunidades cuando surjan, y para eso tiene que empezar a prepararse hoy.

Diario El Economista – Fuente: Ir a la nota

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